• Suspendida la búsqueda de supervivientes del terremoto

    Los equipos de rescate abandonaron la búsqueda de sobrevivientes en algunas zonas del centro y sur de Chile devastadas por el teremoto y el posterior y  tsunami, mientras las olas comenzaban a devolver decenas de cadáveres tragados por el mar.

     
     
    La cifra oficial de 802 muertos podría dispararse si se confirman reportes de cientos de desaparecidos en localidades costeras.
    El terremoto de 8,8 grados estremeció el centro y sur de Chile el sábado, destruyó ciudades y generó varios tsunamis que barrieron pueblos casi por completo. Cientos de réplicas se han sentido, incluída una de 6,3 grados, ayer en el norte del país.
    La presidenta Michelle Bachelet dijo que Chile, una de las economías más sólidas de Latinoamérica, podría necesitar ayuda financiera internacional para la reconstrucción. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, visitirá el país hoy para evaluar los daños.
     
    “La reconstrucción podría demorar entre tres y cuatro años”, dijo Bachelet, que termina su mandato la otra semana.
    Intentando no perder tiempo, el presidente electo, Sebastián Piñera, designó ayer a varios ingenieros civiles como jefes de las regiones devastadas.
    “Nuestro futuro gobierno no va a ser el gobierno del terremoto, va a ser el gobierno de la reconstrucción”, enfatizó Piñera. La Corporación Nacional del Cobre de Chile informó que las minas de cobre, corazón de la economía chilena, retomaron su actividad.
    No obstante, infraestructuras clave para el país como refinerías, plantas siderúrgicas y de celulosa, embotelladoras, fábricas de alimentos y caminos fueron dañadas.
    Pese al terremoto, los analistas mantienen sus pronósticos de un crecimiento del Producto Interno Bruto del 4.5 % al 5.5% este año, ya que la caída de la actividad en el corto plazo sería compensada por la inversión en reconstrucción en el segundo semestre.
    En una pequeña señal de normalidad, los vuelos comenzaron a despegar ayer con mayor regularidad desde el aeropuerto de Santiago, donde fue improvisada una sala de embarque en tiendas de campaña por daños en la terminal.
    Sin embargo, en las zonas de la costa del Pacífico devastadas por los tsunamis, miles de residentes continuaban acampando en los cerros por temor a que olas gigantes vuelvan a barrer lo poco que queda en pie en puertos y caletas.
    En Constitución, maltrecha zona industrial costera al sur de Santiago, rescatistas con perros llegados de todo Chile se concentraban en la búsqueda de cadáveres, que luego apilaban en una morgue improvisada en un gimnasio.
    Ayer el mar comenzó a devolver cadáveres en las playas de la zona mientras la Armada despachó buzos tácticos para recogerlos.
    La presidenta Bachelet aterrizó en la ciudad de Concepción, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago y a pocos kilómetros de epicentro del sismo, para supervisar la distribución de ayuda a las víctimas recién iniciada el miércoles.
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